Desde hace algún tiempo vengo estudiando la estructura cuántica del espacio-tiempo. La idea de un espacio-tiempo que presente valores discretos, en vez de ser continuo, como indica la física clásica, y también la relativista, no tiene ninguna base empírica, y sin embargo está siendo estudiada por más personas en la llamada Gravedad Cuántica, y, además, de ser cierta, presentaría un modelo bello y sencillo de nuestro universo.
Para empezar, la cuantización del espacio-tiempo rompe con el cálculo infinitesimal tratado a lo largo de siglos, reduciendo las matemáticas a valores racionales, eliminando las tan apreciadas derivadas e integrales. Lo primero que se sigue de esta ruptura es el desembarazamiento del concepto de velocidad (la velocidad es la derivada con respecto al tiempo de la posición, por definición), dejando, tal vez, tan sólo el concepto de velocidad media.
En realidad, todos los cuerpos poseen exactamente la misma velocidad, la velocidad de la luz. Este hecho puede sonar extraño, pero no lo es tanto si contemplamos el tiempo como una dimensión más: de esta forma, los cuerpos en "reposo" emplean toda su velocidad en viajar en el tiempo, mientras que las partículas energéticas emplean toda su velocidad en desplazarse por el espacio, a costa de no desplazarse por la dimensión temporal, hecho que bien verifica la Relatividad especial.
Gracias a esta idea, he podido ajustar la relatividad temporal a mi idea de un espacio-tiempo discreto, en forma de cuadrícula (que, sin embargo, en la realidad posee una estructura más compleja debido a la deformación gravitacional): si pensamos en un espacio bidimensional, compuesto de una dimensión espacial y una temporal, y colocamos un objeto que se mueva a una velocidad inferior a la de la luz, veremos que, en algunas ocasiones se desplaza por un eje, y en otras por el otro, de modo que para él sólo ha avanzado parte del tiempo, mientras que para nosotros, que estamos en reposo, cada "salto" contaba como un lapso de tiempo.
No obstante, esta es una idea muy primitiva de lo que sería un espacio-tiempo cuántico, pues, a pesar de todo, no es capaz de explicar la relatividad espacial. El siguiente paso sería combinar estas ideas con la mecánica cuántica, y más en especial con el principio de incertidumbre. De esta forma, podemos imaginar una partícula que mantenga una "velocidad espacial" constante, y que, en cambio, no viole la regla de la constancia en la velocidad de las partículas.
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